domingo, 3 de enero de 2016

Vientos renovados

El comienzo del año siempre es un buen momento para hacer borrón y cuenta nueva en las muchas y variadas facetas que componen nuestra vida. Desde los ya consabidos propósitos que rara vez se cumplen (perder peso, dejar de fumar) hasta el cultivo de aficiones que tenemos en segundo plano, o directamente olvidadas.

En esta última categoría se encuadra el cambio de imagen y la acotación de la temática de este blog que hoy vengo a presentar con esta entrada. Inicialmente concebido como un espacio donde expresar los más variados pensamientos sobre cualquier tema, fue expandiéndose a temáticas más específicas, como el comentario de libros, películas, restaurantes, discos, excursiones, viajes, política, etc. Y aquí es donde encontré el primer problema, porque como acertadamente señala el refrán, "quien mucho abarca, poco aprieta", y es que los temas se iban acumulando, y el tiempo era cada vez menor para acometerlos.

Por otro lado, las estadísticas señalaban que las entradas más "exitosas" eran las dedicadas a los viajes y a los libros. En el primer caso porque los internautas se interesaban por los lugares que habíamos ido visitando antes de emprender su viaje, mientras que en el segundo, los usuarios buscaban una opinión, vertida por un tercero, sobre un determinado libro que acababan de leer, y así contrastarla con la suya propia.

Esta pequeña "utilidad" es lo que hace que en esta nueva etapa del blog, estas dos categorías (viajes y libros) pervivan, mientras que el resto ya no volverán a aparecer por estas páginas. Esto no significa que no vaya a seguir opinando sobre restaurantes que hayamos visitado o películas vistas, sino que lo haré en plataformas especializadas como TripAdvisor o FilmAffinity, las cuales, por cierto, tienen mayor difusión que este humilde blog.

Lo anterior tampoco significa que las anteriores entradas vayan a ser eliminadas, pues como decía, bastante gente las sigue visitando para organizar un viaje, buscando información sobre los pueblos o los restaurantes que hay por las cercanías de los mismos. 

Afronto esta nueva etapa con optimismo, y en la creencia de que es la mejor manera de continuar con una de mis mayores aficiones: escribir. Si no lo consigo, habrá que buscar vientos renovados en 2017.

jueves, 10 de septiembre de 2015

El arte del incordio


"Si cuando hablas nadie se molesta, eso es que no has dicho absolutamente nada"
¿Alguien conoce el nombre de alguno de los candidatos del Partido Republicano de los Estados Unidos que no sea Donald Trump? Efectivamente, muy poca gente ha oído hablar de ningún otro que no sea el histriónico multimillonario, y la razón es que desde el principio se ha hecho notar por sus polémicas declaraciones contra inmigrantes, periodistas, rivales políticos, etc. El resto de candidatos a la elección está pasando desapercibido en la campaña electoral.

Por supuesto, esto no es casualidad. Donald Trump no es ningún loco ni ningún inconsciente. Tiene la capacidad de molestar, de molestar con un fin, el de ganarse a las masas y conseguir el poder, y en consecuencia ganar dinero.

Sólo es un ejemplo, pero la historia contemporánea está repleta de ejemplos de personas (y personajes) y empresas que han hecho del incordio su razón de ser, y no les ha ido mal.

Risto Mejide es una persona (o personaje) a la que conocimos incordiando, y a día de hoy lo sigue haciendo. Lo hace valorando a "talentos" musicales, espectáculos de variedades, a través de entrevistas, y también lo hace a través de este libro "#Annoyomics. El arte de molestar para ganar dinero".

Desde el primer momento el libro incomoda, empezando por su diseño: las hojas curvas en su parte superior e inferior impiden que permanezca  de pie por sí solo en una estantería, colores estridentes en su portada.

 

Sin embargo, donde de verdad molesta es en el contenido. Los ejemplos de personas que se han hecho ricas (o al menos famosas) con el arte del incordio son numerosos. Mejide hasta nos enseña un método para que nosotros mismos lo intentemos, y lo explica, paso a paso, a través de su experiencia personal y del personaje (o quizá no lo sea) que concibió  en su etapa de jurado musical en "Operación Triunfo", la cual, personalmente, creo que es la mejor y más entretenida parte del libro, porque demuestra lo "fácil" que es engañar en esta televisión efímera y ávida de espectáculo insano, como lo era el de humillar a unos cantantes mediocres en directo.

Se trata, en definitiva, de un libro muy entretenido y en muchos puntos didáctico, y lo mejor es abordarlo con detenimiento y sin prejuicios frente a quién lo ha escrito.

domingo, 12 de abril de 2015

Los amantes pasajeros. ¿La peor película?


'Los amantes pasajeros' es quizá una de las peores películas que he visto en los últimos tiempos. Soez, sin sentido, macarra, sin argumento. Quizá Pedro Almodóvar quiso volver a rememoras sus inicios en películas como 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón', o 'Mujeres al borde de un ataque de nervios', pero está claro que no lo consiguió.

Sentí mucha indignación cuando terminó la película y vi el resultado, y quizá hubiera sido necesario escribir una crítica o una reseña "en caliente". Afortunadamente, hubo alguien que sí lo hizo, así que a él le cedo la palabra:


Suscribo una a una cada una de sus palabras. Amén.

Disfrutad. 

Hanshichi. El Sherlock Holmes japonés


Hanshichi es a Japón lo que Sherlock Holmes es a Gran Bretaña. O si se quiere, Sherlock Holmes es a Arthur Conan Doyle lo que Hanshichi es a Okamoto Kîdo. Muchos son los paralelismos entre el detective japonés y el inglés, y sus dos autores pasarán a la historia de la Literatura por haber creado las historias de estos dos personajes.

Al igual que el detective inglés, Hanshichi lleva a cabo sus investigaciones en el siglo XIX, pero en una sociedad radicalmente opuesta a la británica, como es la de los samuráis. Precisamente, si para algo sirve este libro es para conocer mejor la hermética sociedad japonesa del siglo XIX. A través de sus historias conoceremos costumbres, la división de estamentos de la sociedad, su cultura, sus vestimentas, etc. Por eso es de agradecer que el traductor (del japonés, no lo olvidemos, lo cual da una idea de lo necesarias que son) haya incluido tantas notas a pie de página, que facilitan muchísimo la comprensión del texto.

A pesar de que el libro se estructure en relatos cortos que, por lo general, no superan las 20 ó 25 páginas, es fácil despistarse con bastante facilidad debido al gran número de personajes que aparecen en los mismos. Por tal motivo es necesario no levantar ni un minuto la vista del papel o nos parecerá que unos personajes ya han aparecido en otros relatos anteriores (además del propio Hanshichi, claro).

Aunque no nos encontramos ante un mal libro, en algunos casos la aparición del elemento sorpresivo que ayuda al detective japonés a resolver el caso es tan forzado que puede llevar a la tentación de decir que se trata de un libro artificialmente construido. Quizá alguien podría decir que la misma crítica merece Sherlock Holmes, pero en mi opinión Arthur Conan Doyle solventa ese problema con recursos más sólidos y, por tanto, se le nota menos.

Pese a lo anterior, 'Hanshichi. Un detective en el japón de los samuráis' es una lectura muy recomendable para iniciarnos o acercarnos, siquiera mínimamente, a la cultura oriental y, en concreto, a la japonesa. También porque nos deja momentos impagables y de una precisión inquietante: el crujir de las pisadas en la nieve en una noche de enero o la descripción del ambiente vaporoso de una taberna mientras espera a que le sirvan la sopa de miso y sake son dos de ellos, pero hay más que descubrir y que nos permitirán disfrutar de un libro, a veces irregular, a veces magnífico.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Cambios


Las personas perciben la Navidad y el comienzo de un nuevo año como una época de cambio y de buenos propósitos. Y, precisamente, de cambios habla el libro que hoy traemos hasta aquí (aunque no de buenos propósitos). 

'La Metamorfosis' de Franz Kafka es una de las obras maestras de la Literatura Universal, e incluso el estilo tan personal de su autor ha sido merecedor de un nombre propio dentro de las corrientes literarias del siglo XX. Incluso todos sabemos cuando alguna situación es 'kafkiana' o no lo es. En este caso Kafka relata la historia de la transformación del marchante Gregor Samsa en una horrible criatura, que es repudiada por todos los que le conocían y apreciaban con su anterior aspecto.

Imaginemos por un momento que una mañana nos levantamos de la cama para ir a trabajar, y con la confusión de los primeros momentos tras haber abierto los ojos, percibimos que nuestro cuerpo está sufriendo una mutación. Que donde antes había piernas ahora hay una finas patas como la de los insectos, que a lo largo y ancho de todo nuestro cuerpo han comenzado a salir escamas y membranas, que sobre nuestra cabeza han aparecido dos antenas, y que en nuestra forma habitual de trasladarnos de un sitio a otro hemos comenzado a reptar cuando antes andábamos sobre nuestras firmes piernas. Se trataría de una situación desasosegante, y esa es la sensación que desprende el libro de principio a fin.


Volvamos a imaginar por un momento que en la situación de transformación radical de persona a animal nuestros familiares y amigos ya no quieren saber nada de nosotros, y nos han relegado a la oscuridad de nuestra habitación, que nos pasan la comida por debajo de la puerta o abriendo la misma furtivamente para evitar todo contacto con nosotros. Que aunque ellos no nos entiendan (porque obviamente hemos perdido la capacidad de hablar como un humano), nosotros si podemos escuchar cómo están trabando planes para deshacerse de nosotros, y cómo una manzana lanzada con furia a nuestra espalda por nuestra madre va a ser la generadora de una infección en nuestra piel escamada que durará meses. Al anterior desasosiego se suma una situación estresante.

En el libro, juega un papel fundamental la actitud que la familia Samsa va adoptando respecto al problema que tienen en forma de criatura anfibia en la habitación que se encuentra junto al salón. Pasan por varios estados que, en un primer momento, alcanza desde la incredulidad, a la indiferencia posteriormente, y el asco y el desprecio que experimentan al final de la narración. Su hermana, que es la única que da alguna muestra de humanidad al principio, finalmente acaba cayendo en la espiral urdida por su madre, y acaba por despreciar al ser que hasta hace unos meses tenía forma humana y era su hermano.

En esencia, 'La Metamorfosis' no deja de ser una crítica hacia todos aquellos que desprecian al diferente sólo por el mero hecho de serlo, sin atender a más razones. Y dentro de su crítica, a aquellos que practican la hipocresía con esas personas que no son cómo dicta la recta moral.

Nos encontramos, pues, ante un libro muy recomendable, que es o debería ser por todos conocido, para poder ponernos en las carnes de aquellos que sufren el desprecio por pensar diferente, por vestir diferente o por tener un color de piel diferente. Además, en la publicación de la Editorial Mestas, que es la que utilicé, aparecen los relatos cortos de 'La condena' y 'El fogonero', que sirvieron como embrión de 'La Metamorfosis', y que tampoco dejarán indiferente.