lunes, 15 de junio de 2009

José María, buen nombre para una cucaracha

"La caza me ha parecido siempre una actividad cruel, y mi costumbre de poner nombre a los animales -que me acompaña desde la infancia-, me impide hacer daño a ninguno de ellos; ni siquiera al más repugnante. Porque si uno tiene en casa, pongamos por caso, una cucaracha, y va un día y la bautiza con el nombre de José María, y luego anda todo el tiempo que si José María por aquí, que si José María por allá, resulta que muy pronto el bicho se convierte en una especie de persona pequeña y negra, que será, además, tímida y enojadiza, o bien un poco presumida".
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"Obabakoak". Bernardo Atxaga. 1988.

viernes, 12 de junio de 2009

La ilegalización del Partido Popular, a un paso

Es curioso que una Ley, para cuya aprobación el Partido Popular puso todo su empeño, que iba a servir para "aislar e ilegalizar a los amigos de los terroristas" (izquierda abertzale, organizaciones de resistencia civil, etc.), al final vaya a ser la que permita su ilegalización (del Partido Popular). Y es que es llamativo comprobar como la Ley Orgánica 6/2002, de Partidos Políticos recoge de un modo premonitorio lo que ha pasado, está pasando y pasará en el PP.

La Ley de Partidos Políticos trata, por un lado, de incrementar la regulación de los requisitos para fundar, gestionar y disolver un partido político, pues la anterior norma preconstitucional era muy parca en este sentido. Y de esta forma, el Partido Popular, que contaba con mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados durante la legislatura 2000-2004 pudo aprobar esta Ley Orgánica sin ninguna traba por parte de los demás partidos. La principal consecuencia de todo ello fue la disolución judicial de Herri Batasuna (argumentando que defendía y daba cobertura económica y mediática a ETA) y la persecución judicial de todas aquellas personas e instituciones que hubieran tenido contaco, siquiera de refilón, con el entorno abertzale. Además, hizo del Tribunal Supremo un órgano político, quebrantando la naturaleza judicial que debería haber mantenido. Por otro lado, dicho cuerpo legal pretende que todos aquéllos partidos que atenten contra el Estado de Derecho en cualquiera de sus diversas modalidades (defendiendo la xenofobia, discriminando por motivos de sexo o religión, etc.). No les quedó un fleco suelto.

El artículo 9.4 de la mencionada Ley indica que: "Serán igualmente tomadas en consideración las sanciones administrativas impuestas al partido político o a sus miembros y las condenas penales que hayan recaído sobre sus dirigentes, candidatos, cargos electos o afiliados, por delitos tipificados en los Títulos XXI a XXIV del Código Penal, sin que se hayan adoptado medidas disciplinarias contra éstos conducentes a su expulsión". Es decir, el Partido Popular se guardó muy bien las espaldas, porque únicamente se podría tomar tal medida cuando se hubieran producido delitos contra las Instituciones del Estado, contra la Constitución o contra la Sociedad Internacional. Si hubieran incluido los delitos de corrupción (o de un modo general, todos los delitos tipificados en el Código Penal) en cuanto fueran cayendo las condenas para todos los dirigentes, ex-alcaldes o simples mandos del PP que están imputados, este partido sería carne de disolución judicial desde este mismo instante.

Así que nunca es tarde para poder ampliar la previsión de la ley. Otra cuestión es si los partidos tendrán la suficiente valentía para incluir tales modificaciones en la Ley. El Partido Popular ya demostró claramente que no. ¿Y el PSOE? ¿Se atreverá alguno de los partidos minoritarios que tan transgresores se muestran en otras cuestiones?

P.D: ¿Quién ha dicho que Mariano Rajoy aún no ha conseguido su objetivo de llegar a Presidente del Gobierno?


jueves, 21 de mayo de 2009

Ruindad

Hay que ser muy ruín para intentar hacer humor con una tragedia como la del Yak-42. Intereconomía.tv nunca se ha caracterizado precisamente por mostrar ningún tipo de ética en sus programas, ni mucho menos en sus informativos, pero esto es inadmisible, y me atrevería a decir que hasta raya la ilegalidad, si no la sobrepasa. En fin, ¿qué opinarán de esto los familiares?

Ángel y Joaquín

Hace un año nos dejó el poeta Ángel González, pero habiendo transcurrido tan poco tiempo ya se ha reencarnado en otro: Joaquín Sabina. El martes estuvo este último en el programa "Hoy por hoy" de Cadena Ser, y estuvieron recordando parte de la vida y obra de González, y también aprovechó para presentar una canción inédita de su próximo disco y que está dedicada al "santo por lo civil" Ángel González. ¿Se puede pedir algo más para que un programa de radio sea redondo? Pues quizá no, pero para una bitácora como ésta no vendría mal uno de los poemas con más sentimiento y verdad de los que nos dejó Ángel González antes de su partida (y que, por cierto, es el preferido de Sabina) y la canción que estrenó ayer el maestro (se encuentra al final del audio) "Homanaje a Ángel González". Ahí quedan:

Inventario de lugares propicios al amor


Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al Norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el "no tocar, peligro de ignominia"
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

miércoles, 20 de mayo de 2009

La mano tendida

Dos hombres con acento asturiano fantaseaban con la idea de pedir un crédito al Presidente del Gobierno por el hecho de encontrarse por una vez en la vida en el mismo recinto que él. Se mostraban como dos chiquillos emocionados. Se habían despertado de madrugada para poder llegar a Madrid, pero no les pesaba el viaje. Tenían ilusión. Porque ni en los tiempos tan penosos que corren para todos se puede perder un sentimiento como la ilusión, motor de muchas conciencias que siguen funcionando para transformar las cosas y de otras que, por desgracia, ya lo han dejado de hacer. A las dos horas, esos dos señores asturianos y las 19998 personas que los acompañaban en el Palacio de Vistalegre encontraban nuevos motivos para no perder el sentimiento que los llevó hasta allí.

En las pantallas, una mano tendida. En la grada, miles de personas en pie, demostrando su agradecimiento al que estaba realizando uno de los discursos más emocionantes que se recuerdan en los últimos años. El dueño de la mano tendida: el nuevo Lehendakari, Patxi López. Encima del escenario, apoyado en el atril, y con voz con firme nombró a algunos de los compañeros socialistas de ayer y de hoy que pagaron con su vida el fanatismo del terrorismo etarra: Fernando Buesa, Enrique Casas, Joseba Pagaza, Isaías Carrasco...los últimos que mencionó ya no se escuchaban, estaban silenciados por los aplausos atronadores de los allí congregados. El nuevo Lehendakari hiló un discurso inteligente y emocinante en el que dejó claro que no se va a rendir y que va a poner todo su esfuerzo para que ETA desista de seguir utilizando las armas en vez de la palabra, y antepuso la fuerza del diálogo a todo lo demás. Mostró una mano tendida que prometió no esconder en los cuatro años de gobierno que aún le deparan. Mostró ilusión. Contagió ilusión.

Y hoy, prácticamente dos semanas después de ese discurso todavía se recuerda la buena sensación que causó y la suerte de haber podido estar allí para escucharlo y poder difundirlo. Los dos señores, por descontado, no consiguieron el crédito, pero al menos no perdieron la ilusión, sino todo lo contrario, y eso, en los tiempos que corren, no es poco.