miércoles, 4 de agosto de 2010

Réquiem

El artículo de Manuel Rivas tiene ya dos años y medio, pero hoy al leerlo me he vuelto a emocionar como la primera vez. Por otro lado, ya se publicó la versión definitiva de la canción que dedicó Joaquín Sabina a Ángel González en su disco "Vinagre y Rosas", y de la cual recogíamos un adelanto en directo (en "Hoy por hoy" de la Cadena SER) en una entrada de hace unos meses. Espero que disfrutéis ambos dos:

"Era noche espesa y Ángel González detuvo el auto ante un semáforo en verde. Un patrullero de Nuevo México lo llevó detenido. Él explicó ante el sheriff sureño que se había parado en nombre de la humanidad. El jefe ordenó su ingreso en el calabozo. ¿Qué clase de tipo podía ser ese barbudo quijotesco que se detenía en verde para evitar atropellos? En la celda había quince chicanos con los que cantó y recitó poemas. El sheriff se acercó a las rejas y los mandó callar. Todos fueron saliendo en libertad, salvo Ángel. Y el último en marchar le confió: "Doctor, ¿qué hace usted aquí, intentando civilizar a estos pendejos?

Ángel siempre se dedicó a civilizar, sabiendo que la naturaleza era extraña. De niño, en la posguerra, vio que una patata cocida se movía en el plato. Pensó que era un episodio del realismo mágico hasta que descubrió que la llevaba en el lomo una cucaracha. Mataron a su hermano cuando era niño rojo, aunque él amaba una muchacha de calcetines blancos. Y en aquellas fechas un antiguo conocido, ufano con los correajes fascistas, le colocó una pistola en el pecho: "Mataremos a toda tu estirpe". Nosotros también intentamos matarlo. Lo llevamos a un acantilado, en el faro de Hércules, como extra en una película. Y él acudió generoso. Era agosto. Buen mes para los crímenes de antaño. Pero ocurrió algo imprevisible. Cuando llegó la hora de fusilarlo, se levantó un temporal no pronosticado. Toda la noche se encrespó furiosa la mar y no hubo forma de abatir al poeta. Dos noches lo intentaron, dos noches el océano lo impidió. Por eso no me creo lo que cuentan los periódicos desde la capital. Esa noticia de que ha muerto Ángel González. Y si finalmente se confirma, proclamo lo que Antón Tovar cuando tropezó con el entierro de un niño: ¡No estoy de acuerdo!"

Manuel Rivas. "Réquiem". El País. 19 de enero de 2008.

Joaquín Sabina. "Menos dos alas". Vinagre y rosas. Ariola. 2009.

martes, 3 de agosto de 2010

¿El fin de 7 años de sufrimiento?



Todavía recuerdo las lágrimas de impotencia que nos recorrían las mejillas a varios de los que estábamos el 19 de marzo de 2003 en la Puerta del Sol, mientras Javier Gurruchaga leía el manifiesto de la Plataforma "No a la Guerra". También me vienen a la memoria las náuseas que me produjo ver la imagen de los cuatro (o cinco) estadounidenses carbonizados y descuartizados colgados de un puente durante los primeros días de la guerra. Pero, sin duda, el recuerdo que guardo con más claridad de aquellos días es el ambiente que se respiraba en las calles, sobretodo en las tardes de manifestación, de hermandad y de sentir que todos perseguíamos una causa común y el sentimiento de asco que nos producía el "Ciudadano A", y la forma tan miserable que eligió para poner a todo un país en su contra.

Por eso, hoy, el anuncio de Barack Obama de que los soldados destinados en Iraq estarán fuera del país antes del 31 de agosto de 2010 me produce sentimientos encontrados: por un lado, la esperanza de que ello sirva para que Iraq, invadido por un país extranjero violando el Derecho Internacional Público desde marzo de 2003, por fin pueda tomar las riendas de su propio destino; pero, por otro lado, el temor de que estos siete años no hayan servido para nada, excepto para envalentonar aún más a la "Resistencia iraquí", la cual, una vez fuera los americanos, va a tratar por todos los medios de hacerse de nuevo con el poder sustraído por la ocupación y de acabar con los títeres que van a dejar puestos los invasores.

Por lo tanto, la pregunta que cabría hacerse es la siguiente: ¿la guerra de Iraq y todas sus consecuencias han servido para algo? Por una parte, deja un mundo más inseguro, en el que se ha demostrado que no hay impedimentos para quien quiere imponer un modelo de sociedad a través del terror (como sufrimos en el corazón de Madrid). Por otra, se demuestra que estamos condenados a repetir la Historia si se dan los pasos equivocados, pues Iraq ha sido un Vietnam II para Estados Unidos, del que al final han tenido que salir de la forma menos honrosa posible ante la imposibilidad de controlar la situación.

Ante este panorama nada halagüeño sólo cabe esperar que la gestión de la posguerra iraquí se realice siguiendo unos criterios y unos valores que no han existido a lo largo de esta sangrienta guerra, en la que sólo ha primado el amor al dinero derivado del petróleo. El 1 de septiembre comienza el mañana. ¿Será mejor o peor que el ayer?

lunes, 7 de junio de 2010

Ella no es igual. Ella es diferente

Ella sube al vagón nerviosa: es una mezcla del "mono" producido por la ausencia de lo que ahora la tiene así y de lo que va a hacer. Ella empieza a hablar de una forma pausada, cadenciosa. Ella nos pide perdón por si en algún momento nos molestara su sola presencia allí. Ella tiene una hija. Ella tiene una adicción. Y tiene que dar de comer a ambas. Ella no sólo pide dinero, prefiere también comida. Ella, que nada tiene, muestra comprensión hacia quien nada le da, porque comprende los malos momentos que la crisis está trayendo. Ella muestra más empatía hacia nosotros que nosotros hacia ella. Ella escoge bien las palabras. Ella tiene educación, tiene cultura. Sin embargo, ella no ha tenido suerte. Seguramente, ella ha cometido un error, y ahora ella (y su hija, y sus padres, etc.) lo está pagando.

Me gustaría ayudarla. No con unos céntimos, ni unos euros. No con la poca comida que en un momento dado lleve en la mochila. Me gustaría ayudarla sacándola de esa mierda que ahora la tiene atrapada. Porque ella tiene algo que muchos de los que montan a pedir cada día en un vagón de tren no tienen. Tiene una razón para seguir luchando más allá de la puta droga: sabe que puede continuar con la vida que un día se truncó para ella y para su hija. Sabe que puede ofrecer más que un simple discurso cada tarde con el objetivo de conseguir unos euros para el pico de por la noche. Y a mí (a nosotros) me gustaría ayudarla, pero no sabemos cómo.

Ella es la primera persona en sus circunstancias que me ha producido un sentimiento distinto del de la compasión: el de la impotencia. La impotencia de saber que en ella se esconde algo que el conjunto de la sociedad no está disfrutando.

Ella no es igual. Ella es diferente.

miércoles, 5 de mayo de 2010

El crecimiento del espíritu crítico

"No surgirá un movimiento al estilo de hace cien años, pero el espíritu crítico crece hoy entre amplísimos sectores de la población y la subversión, aún sin necesidad de ideología, ceba su poder corrosivo ante la opresión. La opresión del urbanismo y sus infartos, la opresión del presupuesto y su pavor, la opresión del hogar y sus tóxicos, la gran opresión del empleo y sus condiciones mezquinas, indignas, aniquiladoras de la alegría y el placer de vivir".

Vicente Verdú. "Contra la tristeza del trabajo". El País. 12 de enero de 2008.

lunes, 26 de abril de 2010

Rearme ideológico

Uno de los males endémicos de los partidos políticos es la nula apertura que ofrecen a la ciudadanía (no militante). Quizá para paliar este hecho el Partido Socialista de Humanes de Madrid celebró el pasado 17 de abril su I Convención Municipal sobre Educación, Cultura, Deporte y Sanidad. Contó con la participación de distintos profesionales dedicados a cada uno de estos sectores, a través de dos Mesas. Las conclusiones de la jornada corrieron a cargo de Emilio Gálvez, portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de la localidad.

Asimismo, participaron Maru Menéndez, portavoz del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, y Jesús Dionisio, Alcalde de Aranjuez, y a la sazón, Secretario de Política Municipal del PSM-PSOE, el cual realizó una de las manifestaciones más contundentes del acto, y es que apeló a la necesidad del rearme ideológico de la izquierda (si llamamientos de este tipo fueran más frecuentes no causarían tanta impresión) como paso previo y necesario para la recuperación de la confianza en la política por parte del grueso de la ciudadanía.

Y es que como Dionisio, creemos que un rearme ideológico es necesario para evitar que las líneas entre las llamadas "izquierda" y "derecha" sean cada vez más y más difusas (sobretodo en algunas materias tan importantes como la política económica o laboral). En el momento en que esto se produzca podremos decir que nos encontramos en la Izquierda, sin complejos, como siempre debería haber sido.