jueves, 29 de agosto de 2013

Día 1: Puerto de Pajares, Playa de San Pedro de la Ribera y Cabo Vidio

En la presente y sucesivas entradas me propongo narrar el viaje que este año nos ha llevado por tierras asturianas y gallegas, con el ánimo de que le pueda servir de ayuda a quien lo emprenda a partir de ahora, con datos básicos sobre la zona, restaurantes, sitios a visitar y servicios en cada una de las paradas. Espero que si algún día viajáis por la zona, disfrutéis tanto como lo he hecho yo.

El viajero que se dirige a Asturias desde el centro de la Península Ibérica tiene dos posibilidades para llegar hasta ella. Por un lado tiene la opción de tomar la Autovía A-6, que cuenta con dos peajes, desde San Rafael a Adanero (Segovia) y posteriormente, tomar la Autopista de Peaje AP-66 desde León hasta la localidad asturiana de Campomanes, y por otro, puede acceder al Principado por el Puerto de Pajares. Si elige la primera opción el camino habrá discurrido por una buena autopista y habrá ganado aproximadamente unos 45 minutos. Si por el contrario se decide por la segunda opción (la ausencia de prisa en este caso es condición 'sine qua non' tendrá 30 euros más en el bolsillo y habrá podido comprobar las espectaculares vistas que nos brinda el Puerto de Pajares, siempre y cuando tengamos la suerte de que no haya niebla. No hay que temer el estado de la carretera, pues cuenta con buen firme y anchura, aunque es aconsejable no tomar esta vía de acceso en otoño e invierno. Eso sí, hay que extremar la precaución en la conducción, pero como en cualquier carretera que se precie. Así que creo que está clara la opción que nosotros elegimos.

sábado, 3 de agosto de 2013

'Z', Estado de Desecho




La verdad es que Rajoy (y la cúpula del Partido Popular) no desentonaría mucho en la Salónica de los años 60. Con la diferencia de que la historia que narra Vassilis Vassilikos en "Z" es parcialmente ficción, mientras que las intrigas palaciegas y técnicas mafiosas llevadas a cabo por el partido que sustenta al Gobierno son desgraciadamente muy reales.

La trama de "Z" se desarrolla en la ciudad griega de Salónica, en los años 60, y narra el plan urdido por el gobierno militar de ese país para acabar con la carrera política y con la vida del político de izquierdas Z. Lo que al principio parece un accidente fortuito, se demuestra que es una trama ideada desde las cloacas del poder y ejecutada por matones de poca monta. Sólo la lectura del libro o el visionado de la película (que también existe) permitirá saber si los generales consiguieron el objetivo de liquidar a Z. Pero lo que si queda claro es que uno pierde la esperanza en el Estado de Derecho, o de Desecho.

Tuve la mala suerte de leer el libro en una versión en español sudamericano (la palabra "macana" para referirse a "palo" es de las más habituales en el texto), pero aún así lo recomendaría para comprobar cómo la corrupción, la violencia estructural e institucional, el "laissez faire" de la ciudadanía y la manipulación, pueden caer a un país en barrena. Pero también para comprobar que jueces, periodistas y políticos valientes pueden rescatarlo del pozo de mierda en que otros lo han sumido.




martes, 9 de julio de 2013

Hasta los malos llevan bozal


La primera vez que fui al cine tendría unos 5 ó 6 años. Hace, por tanto, la friolera de veinte años que me adentré en la oscuridad de una sala con un objetivo, por aquel entonces, no muy bien definido. Pero recuerdo como si fuera hoy mismo el terror que sentí cuando un Danny de Vito caracterizado como 'El Pingüino' devoraba la nariz de un mordisco a uno de los miembros de la alta sociedad de Gotham City. Hoy ni siquiera eso sería posible, pues el malo de 'El Caballero Oscuro: La leyenda renace' lleva bozal, y tiene una voz que a veces impone, y otras sólo da risa.

Y es que uno de los puntos fuertes de las películas de Batman siempre han sido los malvados personajes que campan a sus anchas por Gotham City. Cómo olvidar al ya mencionado Pingüino, o al 'Dos Caras' interpretado por Tommy Lee Jones, o al 'Enigma' del zumbado Jim Carrey, y cómo no al 'Joker' del malogrado Heath Ledger (y sin dejar de lado la adaptación que en su día clavó Jack Nicholson). En la última secuela de la saga la maldad del encargado de sembrar el pánico en Gotham, Bane, no les va a la zaga a los anteriores, pero con la novedad de que para sus fechorías aprovecha la desesperación y el desencanto de los habitantes de la ciudad (algo muy común en estos tiempos, y estoy pensando en el caso de Grecia y su 'Amanecer Dorado'), que se unen a él en contra de los abusos de la clase dirigente de Gotham.

De Batman se puede esperar lo de siempre: aparatitos molones de última generación, con una capacidad mortífera sobrehumana y un ingenio fuera de lo normal. Interpretado en esta ocasión por Christian Bale (en esta ocasión más equilibrado que en 'American Pshyco'), y acompañado por su fiel mayordomo, encarnado por un dignísimo Michael Caine.

La trama es la de siempre: malo o grupo de malos quieren acabar con el mundo (sin pensar, al parecer, dónde podrán su tienda ellos después del Apocalipsis) y Batman y sus gadgets lo impiden, pero acompañados en esta ocasión por Anne Hathaway o 'Cat Woman' (bastante más guapa y llamativa que en 'Alicia en el País de las Maravillas' de Tim Burton). Obviamente en el trasfondo hay algo más, pero dejo que lo descubra a quíen todavía le pueda apetecer. Lo mejor de la película se encuentra en una de estas tramas secundarias, y muestra de ello son los escalofriantes gritos al unísono que aparecen en el trailer (y que no aparecen en la escena a la que pertenecen dentro del filme): cómo salían del pozo al que eran desterrados los condenados...y Batman.

En fin, un film muy efectista, con mucha acción, y que cumplirá las expectativas del espectador no muy exigente. Pero una cosa está clara, los niños que la vean no pasarán aterrados toda la noche ni mancharán de pipí los pantalones, porque en esta ocasión, aunque el malo quisiera darse un festín de cartílagos nasales no podría, porque hasta los malos llevan bozal.

domingo, 16 de junio de 2013

Las Niágara manchegas

Amenazamos con volver y lo hicimos el pasado mes de Marzo, en pleno Jueves Santo. Temíamos que se cumpliera con el maleficio que explicaba Andrés Campo en la web 'Excursiones y Senderismo' (hordas de urbanitas que van a arrearse un buen lechal dejando un reguero de coches inacabable), pero el hecho de que estuviera el cielo encapotado y en ocasiones amenazase tormenta alivió la afluencia de gente durante la ruta.


Tras dejar el coche en el aparcamiento habilitado al efecto nos encaminamos hacia el campo de fútbol, desde cuya esquina parte el inicio de la ruta. Caímos en la tentación de comenzar la ruta de ascenso al Pico Ocejón, y estábamos dispuestos a terminarla, pero el cada vez más abundante caudal de agua que discurría por el camino nos hizo desistir de continuar, por lo que tuvimos que volver sobre nuestros pasos para recuperar el ortodoxo camino hacia las cascadas de Despeñalagua, no sin antes detenernos para tomar algunas fotografías desde allí.


Lo cierto es que la ruta presenta una dificultad muy baja, con un desnivel de unos 100 metros únicamente, pese a encontrarse en plena montaña, y una distancia aproximada de 3 kilómetros. Su configuración circular facilita que el excursionista no se pierda pese a que no se dispone de seañalización en ningún punto del recorrido.

El mayor desnivel, por llamarlo de alguna manera, se encuentra en el tramo que va desde el córner del campo de fútbol hasta el remonte en el que hay que decidir entre continuar hasta las cascadas o ascender el Pico Ocejón. A partir de aquí, la mayor dificultad que se presenta es la de sortear un riachuelo formado por el caudal producido por el deshielo del Ocejón. Por tanto, si se elige una época del año en que no se dé esta circunstancia no hay nada que temer.

A un kilómetro, aproximadamente, desde este punto ya se habrá ascendido lo suficiente como para detenernos un momento a disfrutar por unos minutos del aire serrano, y girando 180 grados sobre nuestro eje, contemplar enfrente Valverde de los Arroyos y a la derecha la silueta amenazante del Pico Ocejón con su cresta nevada. 


Éste es un espacio ideal para refrescarse, tomar unas cuantas fotos y prepararse para el último tramo del recorrido, el cual se compone de dos partes: la primera de ellas discurre junto a unas canalizaciones que sirven para controlar, en la medida de lo posible, el caudal propiciado por el deshielo de la montaña. En ocasiones, da paso a tramos de arroyuelo descubierto, ideales para llenar las cantimploras o botellas con el agua fría de la sierra. No existe ningún riesgo al ingerirla, y ello lo demuestra el hecho de que es tan nítida que puede verse el fondo de cantos rodados sin ningún problema; la segunda parte del último tramo es más escarpada que el recorrido anterior, y es que algún mecanismo debía crear la Naturaleza para mantener inexpugnable este precioso rincón de la Sierra de Guadalajara. El escollo se salva fácilmente con un poco de pericia y evitando las zonas musgosas. El estruendo del agua aquí ya se deja notar pero no tiene el carácter ensordecedor que adquirirá más adelante en unos pocos metros.



Tras avanzar unos metros y cruzar una superficie de madera nos encontraremos cara a cara con las chorreras de Despeñalagua o las cataratas del Niágara manchegas, pues como señala Andrés Campos éstas tienen casi los mismos metros de caída que las americanas, pero con bastante menos caudal que aquéllas, obviamente. Hay dos saltos de agua: el de la izquierda es el que más fama tiene y no por nada se ve ya desde carretera de acceso a Valverde de los Arroyos, pero el de la derecha no le va a la zaga, y aunque de menor tamaño, también resuena espléndido en lo más profundo de la garganta.




Tras disfrutar un buen rato sacando (y sacándonos) fotos y escuchando el ruido del agua sobre el que hay acumulado a los pies de las cascadas, tocaba desandar lo andado por el mismo camino que nos había llevado hasta allí. Tuvimos alguna pequeña dificultad para cruzar el arroyo, pero sobretodo debido a la acumulación de gente en esa zona y a la torpeza de la misma para llevar a cabo tal cometido, pero una vez solventado terminamos la ruta, llegando al pueblo sin ninguna dificultad.

Para nosotros, la jornada finalizó jugando un partido de fútbol con los chavales del pueblo, tras habernos comido un bocadillo (ambas cosas hechas en el húmedo césped del campo de fútbol, el cual sirvió de origen de la ruta unas horas antes).

Antes de volver a retornar el camino hacia Madrid, dando una vuelta por las preciosas calles de Valverde de los Arroyos, una buena amiga me convenció de que 'El cielo de Madrid' no es el mejor libro de Julio Llamazares, mientras las chimeneas del pueblo comenzaban a expulsar el humo blanco que sirve como preludio a una fría noche de Marzo ante la imponente mirada del Ocejón.


domingo, 2 de junio de 2013

Erotismo y pornografía


Una de las reglas básicas del erotismo es enseñar menos de lo que hay. Se trata, en definitiva, de insinuar, no de mostrar todas las cartas que se poseen. Lo contrario es pornografía. Y de pornográfico puede calificarse lo que el director de 'La cara oculta', Andrés Baiz hizo en el momento de la promoción de la película. Quien haga el ejercicio de buscar el trailer del film y verlo posteriormente comprobará que se ha hecho un verdadero estropicio desde el punto de vista promocional. El hecho principal de la historia, que comienza a detallarse a la mital del film, en el trailer queda suficientemente esclarecido con la cantidad de pinceladas que ofrece en tan poco tiempo. Pero haciendo otra lectura, es muy probable que de no contar con ese adelanto, la inmensa mayoría de personas se aburrirían durante la primera mitad.