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sábado, 12 de julio de 2014

13-J: abstención crítica


Mañana me abstendré en la votación para elegir al Secretario General del Partido Socialista. Y a continuación van mis razones. Prometo ser breve. Al menos tan breve como han sido las propuestas de los candidatos durante la campaña electoral, aunque eso sí, con menos vaguedades y bastantes menos ambages que la que han demostrado ellos.

Tras las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo se abrió una nueva etapa en la política española. No es que los resultados finales difirieran mucho de lo que viene siendo habitual desde la instauración de la democracia, pues el Partido Socialista y el Partido Popular fueron, nuevamente, los partidos más votados. Aunque, y eso si es novedoso, se demostró de una manera patente el hartazgo de la ciudadanía con los dos partidos mayoritarios y, por primera vez, la suma de los votos de los no alcanzó el 50%.

Por ello, era necesario dar un revulsivo contundente a la situación. En el PP siguen instalados en la complacencia como si no hubiera pasado nada, y prefieren echar balones fuera hacia los partidos que sí han empezado a contar con el favor de la ciudadanía a través de los votos (principalmente, los partidos minoritarios y, entre ellos, PODEMOS). Sin embargo, el PSOE sí pareció captar, en un primer momento, el mensaje emanado de las urnas y, previa renuncia de Alfredo Pérez Rubalcaba, se inició un proceso para la elección del nuevo Secretario General del partido, el cual culminará mañana día 13 de julio con la consulta a toda la militancia sobre los tres candidatos que han recogido los avales necesarios para presentarse: Pedro Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.

Y he ahí el primer problema: los candidatos. 

No son, intentando ser suaves, lo que se espera si lo que se pretende es abrir un proceso de regeneración en el partido. No podemos comulgar con ruedas de molino viendo cómo una persona, Eduardo Madina, que votó a favor de la Reforma Laboral promulgada por el PSOE en 2010, que votó el 'decretazo' de rebaja salarial a los funcionarios, que se ha demostrado tibio en el posicionamiento del partido en el debate sobre Monarquía o República ahora se nos presenta como la panacea a todos los males que aquejan el partido. ¿Qué nos garantiza que no va a repetir sus actuaciones si alcanza la Secretaría General y, en su caso, la presidencia del gobierno? Viene impregnado del aura del último gobierno de Zapatero y de la última época de Rubalcaba. No puedo comprar su discurso.

Por su lado, Pedro Sánchez en las últimas semanas ha recibido elogios de lo peor de la prensa conservadora, de Esperanza Aguirre, de miembros del Partido Popular, etc. Se ha mostrado muy tibio con el establecimiento del copago sanitario (sólo lo ha propuesto para los que más ingresos reciben, pero ya sabemos que en este maldito país la excepción se convierte siempre en regla para los más débiles). Parece que es el más maleable y pese a que le gusta decir que no fue empujado, sino que empujó (hacia la Secretaria General), lo cierto es que no se posicionó firmemente para que los militantes pudieran ser consultados a tal fin. Y además trae la mácula del aparato (como si Madina no hubiese formado parte de él). En definitiva, la viva imagen del gatopardismo aplicada al partido y a la política española; es decir, cambiar todo (por una cara amable) para que nada cambie.

Y en último lugar, José Antonio Pérez Tapias, una persona más curtida y sólida intelectual e ideológicamente, pero que en las actuales circunstancias no es lo que necesita el partido. Estoy seguro de que hay personas mucho más jóvenes que él, igual de bien formadas, con unas ideas tan sólidas y bien estructuradas, capaces de regenerar el partido desde dentro, que no se han atrevido a dar el paso por los estrictos requisitos para la adquisición de avales.

Y ahí se encuentra el segundo problema: los avales.

La dificultad (y casi imposibilidad) para conseguir los avales ha propiciado que únicamente figuren en la terna tres candidatos que, en el mejor de los casos, no son válidos para la regeneración que necesita el partido y, en el peor, rozan la mediocridad absoluta. Y seguramente en el camino se han quedado candidatos a los que habría aprobado sin ninguna duda, porque habrían tenido capacidad de generar ilusión, no tendrían la mancha del aparato rondándoles la espalda y no tendrían cuentas pendientes con ningún territorio. Pero la política exclusiva, de salón, de unos pocos, hace que en vez de poder elegir entre más candidatos solamente tengamos tres, con todas sus carencias y, en mi opinión, pocas virtudes.

Y el tercer problema: el procedimiento.

El domingo 13 de julio se celebran dos votaciones simultáneas: para la consulta sobre la elección del Secretario General y para la elección de delegados de cada agrupación a los 'congresillos' territoriales, que a su vez elegirán a los delegados que comparecerán en el Congreso Federal de finales del mes de julio. Es decir, el sistema, en mi opinión, no garantiza que lo que salga en la urna del Secretario General pueda acabar igual en el Congreso de finales de julio. Sería un escándalo que los delegados electos en cada agrupación votaran en contra de lo elegido por los afiliados, pero los Estatutos, en estos momentos, no garantizan que esa situación no se pueda producir. Es cierto que para ello habría que modificar los Estatutos en el Congreso Extraordinario, pero no parece que eso vaya a figurar en el orden del día y, por tanto, si el experimento sale mal todo quedará igual (gatopardismo, ¿recordáis?)

Mañana me abstendré porque no creo en el procedimiento ni en los candidatos. Porque no creo que personas que han estado votando a lo largo de los años determinadas cosas muy dañinas para la sociedad española no vayan a hacerlo a partir de ahora (si en 2010 existía la razón de estado, ¿por qué no ahora?). Porque no creo que sean las personas adecuadas para la regeneración del partido (ni ellos, ni las ejecutivas que puedan resultar tras su elección). Porque creo que con procedimientos anquilosados en el siglo XIX, los nuevos partidos y las nuevas formas de hacer política nos están adelantando por la derecha, y que siempre vamos diez pasos por detrás de la reacción necesaria a esta situación tan crítica.

A partir de mañana comienza la última oportunidad que la ciudadanía concede al partido. En la mano del nuevo Secretario General está el poder seguir siendo un partido con opciones de gobernar y cambiar la sociedad desde un prisma socialista y de izquierdas o pasar a ser un partido residual como el PASOK griego y esperar a que nos pase el SYRIZA español por la izquierda a toda velocidad. Desde luego soy muy pesimista, pero sólo quedan unos meses para salir de la duda. De la última duda.

miércoles, 2 de enero de 2013

Elefantiasis administrativa

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la elefantiasis es el "síndrome caracterizado por el aumento de algunas partes del cuerpo". Aunque en principio se trate de un término utilizado en Medicina, el mismo es aplicable a cualquier situación de sobredimensión que se produzca en un organismo, ente u organización.

Hoy hemos conocido que PP y +PSOE están negociando la supresión de las mancomunidades, que prestan servicios para multitud de municipios pequeños en el ámbito rural. Las mancomunidades son entes creados por la unión de varios municipios y cuya función principal es dar cobertura de servicios básicos, que individualmente, los municipios no podrían sufragar. De esta forma, servicios como el de la limpieza de las vías públicas o el mantenimiento de la red eléctrica o del alcantarillado son prestados por las mancomunidades, que son soportadas económicamente por los pueblos que reciben los servicios. Sin ellas, muchos municipios vivirían hoy en día como en pleno siglo XVIII, por lo que ahí radica su importancia.

El borrador de acuerdo entre los dos grandes partidos contempla la cesión de las competencias que pudieran tener las comunidades a las Diputaciones Provinciales (hay que esperar qué ocurre con las mancomunidades de las comunidades uniprovinciales, donde no existe dicho órgano provincial). El objetivo, según los negociadores, es eliminar las duplicidades que actualmente se dan en la estructura orgánica de la Administración Local y dotar de funciones reales a las tan denostadas Diputaciones Provinciales. Inicialmente, el objetivo del acuerdo es muy loable, pero se vuelve inconsistente en cuanto se escarba mínimamente en la estructura de la organización administrativa del Estado.

Durante estos días de Navidad, he estado preparando un reportaje fotográfico del Palacio de Fomento o actual Ministerio de Agricultura, situado en la Glorieta de Carlos V o Atocha (Madrid). Inicialmente, barajé la posibilidad de pedir los correspondientes permisos al Ministerio para que me permitiese tomar fotografías dentro del mismo, pero una exhaustiva búsqueda por Internet me permitió encontrarlas de una calidad inmejorable, por lo que únicamente necesito las del exterior, y ahí no he de encontrar ningún problema para tomarlas. No obstante, pese a ello me interesé en su página por el índice de competencias que actualmente tiene el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Lo que allí pude ver en nada se correspondía con el volumen del edificio en la Glorieta de Atocha. Es decir, si con las competencias que tiene dicho Ministerio en la actualidad se precisa de ese espacio, no quiero ni pensar qué les haría falta si tuvieran alguna más. Por tanto, el adelgazamiento de la estructura administrativa quizá no debiera comenzar por abajo, sino por arriba. En este país siempre nos esmeramos en hacerlo todo al revés.

Ministerio de Agricultura
Pero quizá el ejemplo más sangrante de lo que estoy comentando se encuentre 500 metros más adelante, en dirección a la Plaza de Cánovas del Castillo o Neptuno y frente al Real Jardín Botánico: el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Ministerio de Sanidad
En la foto se puede comprobar lo mastodóntico que es el edificio dedicado al Ministerio de Sanidad en una de las principales arterias de la ciudad de Madrid. Consta de 17 plantas, en las cuales habrá departamentos, subdepartamentos, etc. Y he aquí lo curioso: la Sanidad, los Servicios Sociales y parcialmente los temas de Igualdad se encuentran cedidos a las Comunidades Autónomas, las cuales en sus respectivos Estatutos de Autonomía han ido acogiendo estas competencias. Por tanto, ¿para qué mantener un edificio así en pleno de centro de Madrid cuando está vaciado de competencias? ¿Dónde está la elefantiasis? ¿En las Mancomunidades, o en Ministerios como el de Sanidad?

Y podría detenerme a hablar de los cargos de confianza, asesores, y demás ralea que campa a sus anchas por todas las administraciones (estatal, autónomica, provincial, local), pero es suficiente para comprobar lo injusto de la Reforma de la Administración Local que se avecina. Como siempre, que paguen los de abajo, que algo habrán hecho. 

martes, 30 de octubre de 2012

Diminuto ejército de perdedores

Durante los veranos de los años en que estaba estudiando en la universidad, trabajé en una empresa que tiene sus oficinas centrales en Madrid cerca de la Glorieta de Bilbao, concretamente en la calle Luchana. A la hora del desayuno solíamos bajar a un supermercado Eroski que hay cerca a comprar algo que luego nos subíamos arriba. Él siempre estaba allí, dando los buenos días a todo el que pasaba, pero cuando llegábamos nosotros aparte de los buenos días se deshacía en piropos para con las chicas que me acompañaban (me decía que "era un rey" por ir acompañado de mis compañeras de trabajo, una de ellas mi novia, por cierto). Cuando acabábamos de cobrar no perdíamos la oportunidad de comprarle una bolsa de croissants o cualquier otra cosa de bollería que pudieran facilitarle un poco las pesadas mañanas de verano del distrito de Chamberí. Se deshacía en agradecimientos hacia nosotros por ese simple gesto, que a nosotros no nos costaba nada. Me licencié, cambié de trabajo y le perdí la pista. Desconozco si aún sigue allí, solícito, ayudando con la compra a las humildes señoras que todavía perduran en la parte vieja del barrio. Pero sospecho que si no sigue allí no habrá sido por haber encontrado una oportunidad de mejorar, de futuro.

No hubo una sola vez en la que habiéndole visto no me preguntara de qué forma podría ayudar a ese chico, de no más de veinticinco años, para darle al menos un cuarto de las oportunidades que se me estaban dando a mí. Las Administraciones Públicas lo iban a dejar en la estacada, eso estaba claro, pero yo me resignaba a que por mi parte fuera así. Sin embargo, nunca se me ocurrió ninguna forma efectiva de ayudarle: lo más seguro es que no tuviera permiso de residencia ni de trabajo; las ONG's ya estaban saturadas en aquella época; recabar ayuda de alguna Administración hubiera sido como ponerle a los pies de los caballos.

Traigo a colación esta historia, pues me he acordado de ella al ver esto:

Se trata de las personas (sí, personas) que la pasada semana saltaron la valla que separa Melilla con Marruecos. El que aparece en la foto es uno de los grupos que consiguieron saltar, pero que fueron inmediatamente detenidos por la Guardia Civil al otro lado de la frontera. Se trata, en definitiva, de un diminuto ejército de perdedores. Perdedores de todo, de su presente, de su futuro, excepto de una cosa, de su dignidad.

El chico de la puerta del supermercado no debía de tener, como he dicho, más de veinticinco años. En definitiva, una edad que otros jóvenes aprovechan para formarse, para conformar lo que van a ser en el futuro. A ambos, al chico de Eroski y a los hombres de la foto todo les ha sido negado. No tienen más derecho a nada que a lo poco que les pueda otorgar la miseria, que en realidad es nada. Hombres como castillos, a los que la sociedad ha relegado a pedir limosna en las puertas de los supermercados, de las cafeterías, pero sin que puedan aspirar a nada.

Esta es la maravillosa sociedad solidaria que estamos construyendo. Siempre junto al débil cuando éste necesita ayuda. Ojalá algún día estos parias se conviertan en los Espartacos del siglo XXI, y se rebelen contra el Imperio que les tiene oprimidos y que los considera un diminuto ejército de perdedores.

jueves, 10 de mayo de 2012

No vayas a ser esclavo

Justo cuando acabo de terminar de analizar la documentación de un Expediente de Regulación de Empleo que va a costar el trabajo a 150 trabajadores en el plazo de diez días. Comprobando como día tras día se adoptan por las empresas medidas que literalmente "rompen" familias. Viendo que el hecho de quebrar un banco donde los trabajadores depositamos los pocos ahorros que podemos reunir se paga a 1,2 millones de euros, sólo me viene una cosa a la mente, y esa cosa es un poema, y ese poema es de Miguel Hernández en su autoría, pero al fin y al cabo un poco de todos los que todavía creemos en la dignidad del trabajo, y por eso todos nosotros deberíamos hacerlo nuestro en algún momento de nuestra existencia, por lo que significa y por lo que representa:

ANDALUCES

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.

Árboles que a vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién
de quién son estos olivos?

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.



jueves, 17 de noviembre de 2011

Por responsabilidad

Entrada fugaz y a vuelapluma, a ver qué tal...

Hasta esta mañana tenía decidido no votar al Partido Socialista Obrero Español en las Elecciones del próximo domingo. No podía ofrecer "gratis" mi voto después de lo que han hecho  con el que obtuvieron en 2008: dos reformas laborales (abaratamiento del despido, reforma de la negociación colectiva, etc.), ciertos guiños velados al copago en sanidad, aumento de la edad de jubilación hasta los 67 años, reducción salarial del 5% a los funcionarios, etc. Y soy consciente de que la situación en los países de la periferia no es mucho mejor y que las medidas que se han tomado en Francia, por ejemplo, son similares (aumento de la edad de jubilación hasta los 62, desde los 60), pero hubiera preferido que cuando la crisis comenzó a agravarse en la primavera de 2010 Zapatero hubiera buscado un pacto de Estado para intentar solucionar la situación desde la vía política, y en caso de no poder llevarlo a cabo, que hubiera dimitido. Que hubiera dimitido y así la gente que se deja la piel por el partido no tendría que haber salido a explicar lo inexplicable y a justificar los injustificable.

Hasta esta mañana...

Esta mañana nos despertamos con la entrevista que "El País hace a Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular, y después de leerla no concibo facilitarles ni un gramo su llegada al Gobierno. No me da la gana que este ser tan incapaz gane con mi condescendencia (tenía pensado ir a votar, por supuesto, pero no al PSOE) y con mi inacción. No se puede concebir que una persona que ha estado dinamitando cualquier medida del gobierno socialista durante más de tres años y medio, ahora se despache con un "no tengo una varita mágica" para sacar a España de la crisis en un año, como sí daba a entender cuando su labor de oposición era únicamente machacar al gobierno, tumbarse a la bartola y fumarse un habano (como tan bien le dibuja Peridis). No, no quiero contribuir a eso, independientemente que sí lo hagan otros "borregazos" que piensan que, efectivamente, Rajoy va a sacar un conejo de la chistera en cualquier momento dando empleo a todo el mundo (¿pero cómo, Dios mío? ¿la gente es tonta?).

Y ahora bien, con la perspectiva que da el tiempo podemos comprobar que las medidas que en su momento adoptó el gobierno de Zapatero quizá nos hayan evitado estar tal y como está Grecia o Italia. Pues las medidas que se han adoptado son impopulares, eso está fuera de toda duda, han suprimido derechos sociales (incluidos muchos laborales), pero tengo la absoluta certeza de que con el PP en el gobierno no se van a recuperar esos derechos que injustamente nos ha sacrificado un gobierno socialista (sino todo lo contrario). Es esa la razón por la que voy a votar al Partido Socialista, porque aún con sus innumerables errores en estos casi cuatro años, ha tenido un sentido de Estado y una responsabilidad que jamás ha demostrado ni demostrará el Partido Popular, avalado por más de 130 años de historia.

No quiero ser cómplice, ni arrepentirme el día 21. Por eso, el sábado iré a votar al Partido Socialista. Y a todos los curritos que votarán al PP: "sarna con gusto no pica".

lunes, 12 de septiembre de 2011

(Muy) Pequeño manual para jóvenes rebeldes



Tuve conocimiento de la existencia de este libro por un artículo de Público, titulado con las palabras que encabezan este post. He de reconocer que me encandiló para querer comprarlo por lo que en él se decía. Ahora bien, una vez leído, no es que me haya defraudado, en absoluto, pero considero que no aportará nada a alguien que tuviera un mínimo de conciencia social antes de su lectura.

En "¡Indignaos!" se parte de una base, que es la existencia de unos derechos que deberían ser intocables e inviolables para toda la Humanidad, pero que de un modo u otro no se respetan, lo cual ha de ser motivo de indignación y movilización, sobretodo, según el libro, para los más jóvenes. El punto de partida es impecable, pero en mi opinión se trata de algo obvio y, por qué no decirlo, de un planteamiento demasiado etéreo, como para que pueda despertar indignación por sí mismo.

Y aunque sirva de poco, lo que sí es interesante es la comparación que se establece entre la Francia de la Resistencia (aunque dicho proceso comparativo podría soportarse con cualquiera de los países de su entorno), pues sirve para evidenciar cómo derechos consolidados están peligrando gracias a prácticas especuladoras y agresivas de los distintos grupos de presión (económicos, mediáticos, etc...), que son al fin y a la postre los que dirigen los designios de países soberanos, como lamentablemente se está demostrando.

En mi caso, el hecho de haber leído este libro en este momento lleva el aliciente añadido de ver cómo se fraguaba el "Movimiento 15-M" al mismo tiempo que avanzaba por sus páginas. Hay quien considera que "¡Indignaos!" ha sido un revulsivo que ha despertado la conciencia de muchas personas y que, por tanto, se encuentra en la semilla de aquel movimiento. Por el contrario, considero que lo que se encuentra en el origen del mismo es el estado de retorsión a que estamos siendo sometidos por los denominados "mercados", por un lado, y a las políticas de derecha llevadas a cabo por un partido que de primero se apellida "Socialista" y de segundo "Obrero" (el cual, hay que reconocerlo para ser justos, recibió una herencia económica muy envenenada por parte de un verdadero partido, este sí de (extrema) derecha, el Partido Popular), por otro. Estas son las verdaderas razones por las que el Pueblo se ha movilizado. Más allá de formulaciones genéricas de violaciones de Derechos Humanos, ha sido la conciencia de que podemos encontrarnos ante una generación perdida de españoles, por las decisiones de sus gobernantes.

En definitiva, nos encontramos ante un libro que, si bien, puede servir de revulsivo para mentes dormidas, nada aportará a quien ya tuviera algo de conciencia social. Si lo que realmente se busca es una buena lectura que promueva el compromiso, recomiendo "La libertad del compromiso", de Hernán Zin, libro que recoge casos concretos de verdaderos ejemplos de sacrificio y superación por los demás. 



sábado, 2 de enero de 2010

Propósito de enmienda

Como cada año que empieza, todos nos fijamos unos objetivos que rara vez hemos cumplido cuando llega el 31 de diciembre siguiente. Aún así, y para no perder lo que es una de las tradiciones navideñas por antonomasia (por delante incluso de llevar una prenda interior roja o beber champán o cava para brindar) hoy a día 1 de enero pretendo fijar los que para mí van a ser los objetivos del año 2010. Y con eso de que al dejarlos escritos ganan consistencia, si se me olvidan o no me apetece cumplirlos, sólo tendré que recordar esta entrada o borrarla, respectivamente.

Básicamente, los propósitos principales para el año 2010 dos: en primer lugar, conseguir que me despidan de una vez por todas de la empresa con más empleados de España. Y, en segundo lugar, seguir ejerciendo desde todos los sitios posibles y en las pocas oportunidades que se nos presentan a los ciudadanos de a pie lo que José Vidal-Beneyto califica como "resistencia crítica", y que el mismo autor explica en un artículo de 2008 en "El País":

"Hay que comenzar por ahí, por el análisis, la reflexión. Lo que no es fácil con la inesquivable tecnificación actual del pensar y el decir que con la storytelling y otros dispositivos orwellianos y con los juegos de vídeo nos condenan a la historieta y a la estampita.

Pero queda la resistencia crítica y en ella hay que situarse".

Otro de los propósitos para este nuevo año, si bien este tiene carácter secundario, es actualizar más asiduamente este blog. Como seguramente este sea uno de los que se quede en el tintero, es posible que el día 31 de diciembre de este año, si alguno se pasa por aquí esta frase ya no la vea.

En fin, que muchos éxitos profesionales, personales, económicos y espirituales y un próspero año 2010 a los que de vez en cuando os pasais por aquí, que no sois muchos pero sí los suficientes.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La dignidad está en lo alto de una grúa



Esta historia tiene más de un año, pero me ha parecido muy importante traerla hoy aquí para que los trabajadores nos demos cuenta de la fuerza que podemos tener si nos lo proponemos. Resulta que un grupo de 500 obreros aproximadamente tomaron pacíficamente la obra de viviendas de protección oficial en la que trabajaban (algunos, incluso, poniendo su vida en peligro, instalándose en lo alto de una grúa durante varias horas) para protestar por la falta de cumplimiento del convenio colectivo por parte de la empresa. Al parecer, ésta no respetaba lo concerniente a horas extras, jornadas, y otros aspectos inherentes a la relación laboral.

Con esta protesta se consiguió ejercer la presión suficiente como para hacer recapacitar a la empresa, y consiguieron un compromiso expreso indicando este extremo. Con esta medida, tal y como señalaba uno de los líderes sindicales que tomó la palabra al finalizar la protesta, se demostraba que la dignidad se encuentra en lo alto de una grúa. Y eso es cierto, porque con esta valiente acción estos obreros han demostrado que se puede estar desesperado ante una situación tan dramática como la que se está viviendo en algunas familias de nuestro país, y aun así seguir manteniendo la calma, la dignidad y la tranquilidad para subirse a una grúa a 100 metros de altura.

Pero mi pregunta es la siguiente: ¿cuando llegará la dignidad a las oficinas? ¿y a las administraciones públicas? ¿y a las grandes superficies como "El Corte Inglés"? ¿y a las grandes multinacionales que controlan sectores estratégicos necesarios para el funcionamiento de la sociedad? ¿No será que no está ni se la espera...?